Si, hoy volví. Y desde la última vez... ¡si habrán pasado cosas! He decidido retomar esta vía. Hay un montón de cosas, experiencias y opiniones que quiero expresar y que el diálogo no me lo permite. El diálogo consta de una interrupción constante, o por lo menos, de una pausa determinada y eso no me sirve. Quiero expresarme de corrido. Quiero expresarme casi sin respirar y decir todo de una (buena) vez.
No voy a ahondar profundamente en todo lo que me pasó "desde la última vez..." porque es muy largo y ya no podría contarlo de alguna manera interesante. Voy a resumirlo, por lo menos, a lo más importante en este tiempo, que es mi "par". Por el momento no voy a ponerle nombre, prefiero que su nombre aparezca en mi mente y en mi corazón y no en una simple y fría pantalla.

Hoy fui al cine, sola. Había tenido una "más o menos" semana, aunque para la psicóloga haya sido buena. Y como mi par no iba a estar, decidí, por fin, ir a ver la película que tanto me llamó la atención estas últimas semanas: Cornelia frente al espejo. El nombre inquieta. Es raro, me gusta, suena intelectual, suena cultivador. Es una adaptación de un relato homónimo de Silvina Ocampo; más cultivador aún, ¿no? En realidad no he leído nada de Silvina Ocampo, pero sí de su hermana Victoria y me pareció aún más que interesante.
La película rara, linda, confusa. Planteaba un sistema cerrado (ya que estamos), paleta cromática fácilmente detectable y predecible. Podía sentir el olor de esa casa y de ese afuera. Me sentía entre los personajes. Quería actuar ahí. Quería ser Cornelia. La miraba y pensaba en cómo se sentía esa actriz. Siempre me imagino que la actriz realmente se cree que es el personaje y por otro lado, pienso en que ese es su trabajo y ¡qué raro trabajo!
Cuando terminó y me fui, afuera hacía mucho frío, me conecté con mi música y aligeré el paso para llegar hasta la parada del colectivo. Salí sin mirar la guía. Creía haber aprendido el camino de ida como para regresar segura. Segura de todo no estaba, me dejé llevar y llegué bien. En el camino disfruté de cada edificio, de cada árbol y de cada luz nueva. Todo era nuevo. Todo es nuevo por ahí, siempre me encuentro con gente nueva y la atesoro. Las catalogo en mi sistema de patrones. Todos somos iguales a otro y eso la naturaleza lo tiene muy bien definido. Pero un día nos debemos haber desordenado y así estamos. Unos de esta manera, otros de otra, algunos más parecidos a aquellos y así nos surtimos, para que sea más divertido supongo, para que no nos aburramos y está muy bien. Heme aquí recatalogándolos de nuevo... ¿para qué? Si la naturaleza no se está tomando esa molestia, ¿para qué tomarla yo? Soy así y no puedo evitarlo, el aburrimiento es mi enemigo. Y la vuelta fue muy enriquecedora también.
Antes de terminar esta nota quiero recordarme algo. Esta nueva vía será espontánea, no quiero otra cuestión más bajo presión, no quiero tener que cumplir con esto, no quiero comprometerme de ningún modo. Por lo que no me lamentaré, si tal vez, ésta es la última nota, hasta que vuelva el "si, hoy volví"...

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